Si la felicidad me es ajena, pues entonces mátame.
Si la angustia es diara, pues entonces mátame.
Si el sol ya no me ilumina, pues entonces mátame.
Si la tristeza es un vaso que también se desfondó, pues entonces mátame.
Si descubro que la magia no existe, pues entonces mátame.
Si las aves pierden las alas, pues entonces mátame.
Si la luna ya no me persigue, pues entonces mátame.
Si la libertad es sólo un sueño, pues entonces mátame.
Si los caminos ya no conducen a ningún lugar, pues entonces mátame.
Si creí en algo que no existe, pues entonces calla, no me lo digas.
Si mi corazón se oxida, pues entonces ámame.
Si no hay esperanzas, pues entonces dame alas para escapar.
Y si ya no hay salida, pues entonces no dejemos de soñar.
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